Busco las llaves para entrar en mi piso, pero no¡ a lo mejor debo saltar, despojarme de tanta cosa pesada a mis espaldas. Cambio. Salto. Caigo sobre la arena que es mi piel, sumergiéndome más y más adentro de mí mismo. Soy la orilla. La sal de mi propio mar que viaja hacia la Isla Luciérnaga.
3 Comments:
La cagó! pucha, lástima que creciste, porque así estabas de comerte!! :)
y dónde estaba ese Windsor?
Los ojos...perduraron.
Salu2
el Windsor en Valdivia
los ojos de mi madre
de comida prefiero zapallo italiano
con queso y berenjenas
y de postre
canutis
Yaaa, cero problema...puede ser la berenjena y el queso en una lasagna ponte tú...y del postre ni hablar: por supuesto.
Lo de Agsoto va, parece.
Un beso
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