Busco las llaves para entrar en mi piso, pero no¡ a lo mejor debo saltar, despojarme de tanta cosa pesada a mis espaldas. Cambio. Salto. Caigo sobre la arena que es mi piel, sumergiéndome más y más adentro de mí mismo. Soy la orilla. La sal de mi propio mar que viaja hacia la Isla Luciérnaga.
1 Comments:
ohhhh¡¡ mi querido marce, no le había leido hasta ahora. Su alma suya es un regalo y un lugar preciado que hay que cuidar. Ayer sólo escuché unas cuántas palabras suyas que guardo aquí cerca de mi alma y ya quiero cerrar los ojos para abrazarle.
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