Busco las llaves para entrar en mi piso, pero no¡ a lo mejor debo saltar, despojarme de tanta cosa pesada a mis espaldas. Cambio. Salto. Caigo sobre la arena que es mi piel, sumergiéndome más y más adentro de mí mismo. Soy la orilla. La sal de mi propio mar que viaja hacia la Isla Luciérnaga.
1 Comments:
... entonces suelta el cigarrillo, sigue mirando un poco el suelo, y lento, como lo hace cuando habla y quiere decir algo, me mira.
-Esboni, me dice. Y yo me río, siempre termino riéndome.
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