lunes, marzo 13, 2006

Viaje platanero

Hace días que no escribo. La verdad es que no me apetecía. Y es bueno no forzar, dejar que pase el tiempo. Entre dietas y encuentros tántricos blancos el tiempo vuela y la presencia se abre paso. A veces con rabia, otras con incomprensión; por momentos existen dentro de mi varios estados que quieren salir a flote y no les dejo. Controlar las emociones, no dejar que éstas te dominen me han hecho dar un cambio, un pequeño salto, una experiencia vital. Era hora. Y aunque la batalla no termina, siento que voy por buen camino. Me gusta esa sensación. Me gusta este pensamiento. Un pensamientoemoción sin humo, sin evasión.

La dieta del plátano que hice hace ya un par de semanas fue un viaje brutal por estados casi psicóticos sanadores. La locura sana. Experimentar con mi propio cuerpo y mis propias emociones me hacen reflexionar sobre lo que soy, lo que como, bebo, deseo, amo... y en esos estados extrañísimos pude verme con tal claridad que hubo momentos en que no daba crédito a lo que pensaba. Apegos tremendos. Futuro, pasado, emoción aquí, añoranza...doy gracias a mis profesores de Avagar que me estimulan, calman y orientan. Bajar 6 kilos en una semana me dio susto, pero es normal, no sólo la grasa sobrante se va, también los pesamientos estancados en el subconsciente pueden quemarse.

10 días comiendo plátanos, semillas de cardamomo, zumo de naranja y miel por la mañana y muchas infusiones variadas. Lucha mental y sueños. Soñar como nunca.

Luego silencio.

Ahora mejor.

Más liviano. Mucho más liviano.